La banda de punk rock volvió al país y brindó un vibrante show en el que repasaron toda su historia.
✎ Gonzalo Penas
Green Day pasó por Buenos Aires y dio un show electrizante en la cancha de Huracán. Aclaración necesaria: cuando este cronista era un niño de 11 años, tímidamente esbozó en su hogar las ganas de ir a ver esa banda en su primera visita al país. Era 1998 y Parque Sarmiento quedaba bastante lejos del lugar donde vivía. Fanatizado con Nimrod, quinto disco de la banda, lanzado unos meses antes, había llegado el momento de negociar con mis padres ir a un show internacional de rock por primera vez. Las evasiones iniciales se transformaron en una negativa que hace que el show que acaba de finalizar, se haya tornado muy especial. No por melancolía y mucho menos por nostalgia, eso sería injusto para con una banda que seguí escuchando por muchos años y para con el increíble espectáculo que acabamos de ver en el barrio de Parque Patricios, en el cual nací y viví hasta bien entrada la adolescencia. Tampoco a que no hayan regresado a suelo argentino porque volvieron a tocar en 2010, 2017 y 2022. Para entender la particularidad de este show, la clave está en Saviors, último disco de estudio de la banda, editado los primeros días del año pasado y en el que volvieron a las fuentes: punk rock clásico para la vieja escuela. Desde su primera escucha me llevó a aquellos discos que más me gustan de la banda. Y el show fue en esa línea y con todos los chiches (fuego entre las canciones, pirotecnia desde el escenario, visuales muy bien logradas): punk rock para los pibes y las pibas.
Desde el ya clásico inicio con “Bohemian Rhapsody” de fondo, seguido por la salida de “Drunk Bunny”, el conejo que hace bailar a todo el público al ritmo de “Blitzkrieg bop” y la secuencia de imágenes que recorren todas la épocas más icónicas del grupo al ritmo de “Beautiful people”, mezclada con la Marcha Imperial de Star Wars y “We will rock you”, la banda, sin siquiera estar en escena, ya caldeaba a los espectadores de un estadio que sobre el final se terminó de llenar. Quienes habían llegado temprano, tuvieron premio: al show de 2 Minutos -lleno de hits de sus dos primeros discos- se le sumó el de Bad Nerves, uno de los grupos ingleses del momento, hijos de los mejores Strokes y de los Hives- que a fuerza de temas garages, punks (cover de “Cretin Hop” incluido), distorsionados y llenos de gritos, logró cambiar el canto de “Argentina, Argentina” del público por aplausos y la entonación del nombre de la banda. Dato: el sábado tocan en El Teatrito y aún hay localidades en venta. Recomendación: escuchar sus dos discos de estudio, de los mejores en la actualidad del punk rock.
Pasadas las 21, el logo de la portada de “American Idiot” se desplegó y con su tema homónimo, Green Day arrancó su quinta visita al país. Siguieron con “Holiday” y “Know your enemy”, con una fan arriba del escenario que entre lágrimas de emoción y con la corbata de Billie Joe de regalo, terminó de interpretar el tema. No pararon un minuto en todo el show. A diferencia de otras giras, con espectáculos más largos, con muchas pausas, la banda fue palo y a la bolsa, como le gusta a sus fans. La lista intercambió clásicos infaltables como “Longview”, “Welcome to paradise”, “Hitchin a ride”, “Minority”, “Basket case”, “She” y “When I come around” con temas de su último disco: “One eyed bastard”, “Comma City” y “Dilemma”, que también fueron bien recibidos por el público más old school en el show.
Como venían haciendo en cada presentación de esta gira por Sudamérica, hubo tiempo de perlitas, algunas más esperadas que otras, pero que todas hicieron delirar a un público obnubilado por la banda y siguiendo los pedidos de su líder a cada coro, aplauso o riff: en ese sentido “Brain stew”, “The grouch”, que había sido interpretada en en el show de Chile como una completa sorpresa, y más aún “Going to Pasalacqua”, del primer disco de la banda, seguramente queden guardados como algunos de los grandes momentos de la banda visitando nuestro país.
Como el grupo viene haciendo en esta gira, para el final quedaron “Wake me up when september ends”, “Jesus of suburbia”, “Bobby sox” -otra de su último disco- y la siempre tan emotiva “Good riddance (Time of your life)”. Con fuegos artificiales y luego de casi 2 horas de show, la banda cerró su presentación en Buenos Aires y continuará el tour por Brasil y, luego, por Paraguay.
Me voy pensando en algo que Fat Mike, cantante de NOFX -otra banda histórica del punk de la década del 90 y con la que Green Day tuvo una relación, de mínima, bastante tensa- declaró en Punk, documental de la BBC producido por Iggy Pop. Allí, reconoció que para él ni Billie Joe ni ningún otro miembro de Green Day se vendió al sistema, que venderse es negociar el estilo para hacerse masivo pero que la banda se hizo popular sin cambiar lo que venían haciendo y manteniendo el mismo espíritu. Haters, lo lamento, yo no hago las reglas. Con el tremendo espectáculo de rock and roll que dio la banda, afianzada en sus raíces punk rockers, no quedan dudas de que Fat Mike estaba en lo cierto, eso es Green Day: una banda de tres amigos que se conocen de toda la vida y siguen haciendo de las suyas sin negociar nada.
*Disclaimer: como tantos espectadores, fui uno de los arrebatados durante el final del show y no quería dejar de solidarizarme con el resto de los damnificados como así también agradecerle en estas líneas a una desconocida punkrocker que con completo respeto, amabilidad y desinterés, se comunicó conmigo horas después del show para darme algunas de mis pertenencias que había encontrado en el piso a la salida del recital. Los códigos del rock, intactos.