Supergrass tocó por primera vez en la Argentina, no es necesario decir mucho más.
✎ Facundo Arroyo
Tres sensaciones.
Reparación histórica: “30 años esperé para esto, Gaz”, le dice un muchacho enorme, con la remera de Oasis, al cantante de Supergrass mientras se baja de tres tragos una lata de birra. Hubo mucho de eso en el Art Media: gente chequeando si las canciones de I Should Coco – (1995) y In It for the Money (1997), sobre todo, funcionan aún hoy, en Buenos Aires como en Oxford (y toda Inglaterra). Y supongo que nadie se fue con dudas, Supergrass no es sólo una banda en el contexto del britpop. Se nota una bocha su gusto por The Kinks y The Beatles pero también por Los Clash y los T. Rex. Quizás sea su única vez en Argentina pero dejaron paga la cuenta y hasta una propina en el alias correcto, sin mayúsculas ni puntos.
La bilis: Nos agarró una sensación de ahogo en donde ya no había más nada para vomitar. Pero tuvimos un problema: fue en “I´d like to know”, ¡el primer tema del set! Faltaban veinte más. No saludaron, el sonido caía en estado natural como una catarata -potencia y definición-, y los cuatro manejaron un sentido de la concentración y el swing un poco alarmante para una banda de rock. Antes del tekila, ya estaban con el limón. Mientras, en esa canción, los locos dicen que les gustaría saber a dónde van todos los raros.
Sobrevivir: Por momentos me costó concentrarme por prestarle atención a las cuerdas vocales de Gaz Coombes. Tan intactas y filosas. Quizás sea el mejor cantante de su generación en tanto contexto sonoro estético. Decíamos que la boina que usa le queda bien tan solo a él y que ese aspecto de personaje de Lovecraft –o de Horacio Quiroga, porqué no-, da un sentido de acecho cuando la banda libera un estribillo como el de “Moving”. Tiran a la mierda esa intro tipo Radiohead, chupan el limón, rompen el vasito contra la pared y, aunque sepan que van a quebrar, siguen dándole los cuatro juntos. Si total saben que al otro día se van a despertar, van a mandar un texto al whatsapp de la banda, y se van a rescatar que siguen respirando. Que siguen vivos, como los demonios de esta maldita tierra de vivos.