Los Auténticos Decadentes celebraron los 30 años de Mi Vida Loca y repasaron todos sus hits en el Movistar Arena
✎ Gonzalo Penas
Existen bandas que cuando llega el día de ir a verlas, uno ya sabe que van a brindar un gran espectáculo y que asistirá a una verdadera fiesta. Una acepción de dicho término según la RAE es “acto o conjunto de actos organizados para la diversión o disfrute de una colectividad” y eso es lo que pasa cuando vamos a ver a Los Auténticos Decadentes, grupo que está celebrando los 30 años de Mi vida loca, aquel disco con el que terminaron de llegar a la cima de todos los rankings latinoamericanos.
Un corazón en el centro de la escena, como el de la portada del álbum de la efeméride o como el de la banda cuando sale al escenario y sigue dándolo todo como desde hace casi 40 años, acompañó de fondo el despliegue de los 12 integrantes que forman este Club Atlético Decadente, como lo presentó en varias oportunidades “Cucho” Parisi, uno de los líderes del grupo. El show arrancó, como no podía ser de otra manera, con “La Guitarra” y durante dos horas, efectivamente, lo que se vivió fue una fiesta: familias enteras bailando no solo en el campo sino también en las plateas agotadas del Movistar, padres con sus hijos en hombros, chicos y chicas de veintipico disfrutando como si estuvieran en un largo carnaval carioca -con baile y trencito incluido en pleno pogo-, cotillón y una catarata de hits que acompañaron desde el escenario. Lo que se dice una verdadera y merecida celebración.
Los Deca armaron una lista que no dio descanso, lo que generó varias humoradas de sus integrantes a la hora de referirse a la edad y el paso del tiempo. Canciones como “Corazón”, “Diosa”, “Pendeviejo” y “Los piratas” sonaron de entrada y si bien los temas de Mi vida loca estuvieron muy presentes desde el principio, como “Me morí de risa” y “La chica del sur”, en el show tocaron todos los grandes éxitos de su carrera. Por momentos, Diego Demarco se ponía al frente y cantaba “Turdera”, “Besándote” y “Prima lejana”, y en otros aparecía en primera línea el gran Jorge Anibal “Perro Viejo” Serrano, el compositor de muchas de las canciones más bellas del rock nacional, como lo presentó Cucho, para cantar “Un osito de peluche de Taiwán”, “El pájaro vio el cielo y se voló” y “No me importa el dinero”. A tono con estos clásicos, la guitarra del histórico “Nito” Montecchia, la percusión del “Francés” Bernardou, el bombo -bien xeneize, repleto de calcos de Boca- de Eduardo Trípodi y la batería del “Negro” Franceschelli acompañaban todas estas canciones que cumplen a la perfección la definición de aquel dicho que exclama “una que sepamos todos”.
Como intervalos, las intervenciones con el público del “Moska” Lorenzo hacían descansar un poco al grupo y al público. Pero cuando uno pensaba que ya no quedaban tantos clásicos, la banda desplegó un arsenal con temas como “Vení Raquel” y “Cómo me voy a olvidar”, dos éxitos con los que además, en su momento, llegaron a las tribunas de todos los rincones del país en las voces de miles de hinchas, y como si fuera poco, también sumaron dos homenajes al rock nacional: “Viejos vinagres” de Sumo y “Costumbres argentinas”, de su disco triple ADN, donde homenajearon a sus distintas influencias musicales.
Como en toda fiesta que se precie de tal, hubo varios invitados: Fernando Molinero, conductor de Bien Despiertos, el programa de las madrugadas en TN, la rompió en batería en “Sigue tu camino”, Nico Landa hizo lo suyo cantando “Mil noches”, del disco cumpleañero, Pablo “Blisky” Coll de 2 Minutos se subió a poguear en “Los Murgueros” y el “Negro” Rubén Rada, quien tocará en el Movistar el miércoles 1 de octubre, su subió para “Siga el baile” al que le pegó, por si faltaban más clásicos de la música popular, “Cha cha muchacha” y “Muriendo de plena”. Brillante.
Con “Somos”, “Loco (tu forma de ser)” y “La banda sigue”, se terminó esta fecha que fue mucho más que el cumpleaños de Mi vida loca. Con este set en el Movistar, lugar donde ya habían tocado en 2023 para terminar de presentar los tres ADN, quedó claro que la banda supo encontrar las olas para poder surfear por distintos géneros a lo largo de su carrera -ska, cumbia tropical, bolero, rock and roll, pop- y que en vivo sigue sonando extraordinario. Por otro lado, que la gente los sigue acompañando -con dos funciones agotadas- y que sin duda ya son parte ineludible de la música popular argentina más allá del trasfondo cómico que tienen muchas de sus canciones, y que algunos especialistas quisieron en algún momento contraponer con géneros, supuestamente, más serios. También, que lo intergeneracional que se observa entre el público ya no es una típica escena de padres con niños sino de numerosas familias con integrantes de diversas edades, lo que marca que los clásicos que tiene la banda son inoxidables. Y por último, el valor que tiene el grupo -junto a otros formados también en la década del 80 que aún siguen vigentes- para un rock nacional que lejos de morir, se resignifica constantemente y se apoya en bandas que ya son legendarias. El próximo año Los Deca cumplen 40; muchos de los que estuvimos hoy en Villa Crespo ya queremos que llegue esa fiesta.