Sugar noise

Yo La Tengo volvió a la Argentina después de quince años y calentó los motores del festival Music Wins con un exquisito show acústico

✎ Daniel Bajarlía

Cuando Yo La Tengo apareció en el universo alternativo a mediados de los 80 era imposible no considerarlos una versión edulcorada -en el buen sentido- de Sonic Youth. Es imposible no relacionarlos: un matrimonio, el de Ira Kaplan y Georgia Hubley, con un noise abrasador, hipnótico y envolvente, luchando desde los márgenes por trascender con su propio sonido, más allá de las tendencias y el éxito comercial. 

Tras 40 años de carrera y más de 30 discos, entre LPs y EPs, el trío oriundo de Hoboken le ganó al sistema e hizo su propio juego, manteniendo siempre un nivel alto en sus producciones, como lo demuestra su último disco This Stupid World, y convirtiéndose en una  banda de culto en el proceso. A lo largo del tiempo, Yo La Tengo se hizo paso a través de todas las variantes del rock alternativo, desde el lo-fi hasta el shoegaze, y desarrolló un estilo único que condensó toda esa revolución sonora con un ingrediente adicional: el folk. En lo profundo de su discografía se esconden hermosos tracks acústicos con unas melodías dulcísimas que le aportan matices a tanta distorsión y que le dan a su música una atmósfera pop. Esa fusión, reforzada con las suaves y casi susurrantes voces de Kaplan y Hubley, le dan a Yo La Tengo un aura especial, por momentos difícil de describir porque el efecto que producen es estremecedor.

El trío, que completa el bajista James McNew, está visitando la Argentina por cuarta vez. Siempre se presentaron en recintos chicos -La Trastienda y el Teatro Vorterix- y hoy harán su debut en la grilla del festival Music Wins. Anoche, por suerte, regalaron en Deseo un sideshow muy especial, un Yo La Tengo unplugged. Pocas veces se tiene el honor de disfrutar a una banda en ese estado de gracia, con la oportunidad de dejar a un lado todo el ruido que la caracteriza para disfrutarlos en un formato despojado, apenas amplificado, donde sus canciones adquieren un brillo distinto y las armonías se destacan en donde suele haber (un hermoso) caos. Vale decir, sin embargo, que el noise estuvo presente en varios momentos, como en el solo de “Stockholm Syndrome” y en “Sugarcube”.

El concierto fue la excusa perfecta para presentar en su última producción (This Stupid World, dicho sea de paso, tiene uno de los títulos que mejor reflejan el mundo actual), como la bella “Aselestine”, en la que Hubley conmueve con su voz, tal como lo hace en “Tears Are In Your Eyes” de And Then Nothing Turned Itself Inside-Out, uno de sus discos más intimistas. La banda también aprovechó la ocasión para recorrer algunos deep tracks como “Double Dare” y dotar de nuevos arreglos a sus clásicos, como “Autumn Sweater” y “You Can Have It All”, en la que el público acompañó con coros. Tampoco faltaron covers. El trío siempre tiene una colección de canciones oscuras para versionar y anoche sorprendieron con “Dreaming” de Sun Ra, “I Must Be In Love” de The Rutles (la banda del Monty Python Eric Idle que parodiaba a The Beatles) y hasta “Nervous Breakdown” de Black Flag, que tuvo la misma energía hardcore que la original.

Kaplan aprovechó el ambiente íntimo para hablar más de lo habitual y seleccionó a algunos afortunados del público para que elijan temas. Pocas bandas con tantos discos pueden permitirse tocar absolutamente cualquiera de sus canciones. Con el mismo efecto sorpresa invitaron al violinista Fito Reynals, que había acompañado a El Príncipe Idiota, que ofició de telonero, para aportar arreglos y drones hipnóticos a la triada “Barnaby, Hardly Working”, “This Stupid World” y “Our Way To Fall”. Fue un momento mágico en el que los músicos se soltaron completamente.

La promesa de una noche especial con Yo La Tengo se cumplió a la perfección. Lo que se vivió anoche en Deseo fue puro deleite, tan emocionante que Ira Kaplan se despidió con lágrimas en los ojos. ¿Lo mejor? Hoy está la posibilidad de verlos de nuevo en el festival Music Wins junto a Massive Attack y Primal Scream, pero en formato eléctrico. Una gran razón para ir temprano a Mandarine Park.

Tambien te va a interesar:

Publicado el 29 enero, 2026

Publicado el 28 enero, 2026