Cuando mujeres pop la rockean

Lollapalooza ofrece muchas opciones de shows (y sus respectivas combinaciones). En la segunda jornada de esta edición 2026, elegimos destacarlas a ellas

✎ Cecy Díaz

Chappel Roan nos pondría a bailar sus mega hits mientras revoleábamos pelucas rosa pero antes que eso -y en una suerte de rebobinado de cassette- tenemos que repasar cómo fue el itinerario de mujeres pop que lideraron la segunda jornada de Lollapalooza Argentina 2026.

Eran las 2.30pm. Hacía calor, el aire estaba pesado. Y ahí estaba ella: una joven venezolana que supo ser elegida como artista revelación en los Latin Grammy pocos años atrás. No es la primera vez que Joaquina canta en nuestro país, y tampoco será la última, pero sí fue especial. “Nunca antes había tocado en Lollapalooza y, la verdad, cada vez que vengo a la Argentina no me quiero ir! Gracias por recibir a mis compatriotas y a mi música, también”, dijo Joaquina mientras flameaban pequeñas banderas venezolanas entre un público que cantaba los estribillos pegadizos de sus temas.

Este primer show de un camino de chicas pop que elegimos hacer entre las ofertas del lineup arrancaba con algo que se mantendría hasta el final: artistas con instrumentos orgánicos sobre el escenario. En el caso de Joaquina, ella misma ejecutó piano eléctrico y guitarra. Luego llegarían instrumentos que, posiblemente, gran parte del público Lolla no había escuchado nunca antes y mucho menos en vivo, como la marimba, el arpa y las cuerdas que llevó Ángela Torres, una de las más brillantes de toda la tarde.

Es que sí: todo pareció encenderse a las 5pm cuando una de las revelaciones de los últimos tiempos se subió al escenario: la nieta de Lolita Torres (y sobrina de Diego) demostró con su perfomance (y su último disco) que tiene con qué ganarse un lugar dentro de la industria musical. “No llegué hasta acá pidiendo permiso”, repetía en un clip presentación que puso en pantallas antes de cantar (y bailar y agitar y emocionar). Y es cierto: el recorrido de esta joven artista fue largo para su edad, intenso, con altibajos quizás para quienes esperan que una actriz y cantante la rompa todo de una en el mainstream en una suerte de explosión gigante e irreversible. Ángela no pidió permiso y tampoco pedirá perdón porque todo lo que tiene se lo ganó con esfuerzo.

Ángela se roba la atención del festival. Fue la última en ser confirmada en la grilla y una de las más esperadas por el público que se entrega 100% a su propuesta (que incluye perfo de comedia musical, vibras Disney, bailes aeróbicos muy exigidos para quien está cantando en vivo sin autotune, un cover de Virus para conquistar diferentes edades de público, y canciones con gran valor sentimental para ella como lo es el cover homenaje a su abuela o incluso un tema que solía cantar Mercedes Sosa elegido para recordar los 50 años del Golpe militar y exigir Memoria, Verdad y Justicia).

A pasos de ese escenario en el que se lució (y posiblemente se consagró) Ángela estaba otro, el “alternativo”, donde ocurrió algo que nunca antes había pasado en la historia del festival: un show de folklore argentino. Como una declaración de principios, lo primero que vemos en la puesta son bailarinas que se apropian de las bombachas de gaucho, de sus botas para zapatear y unas voleadoras que completan una tradición reversionada, contada desde otro lugar.

Sí: Soledad, la chica que -a sus quince años- se impuso con su poncho al aire en el festival más tradicional de nuestro país, volvió a romper el molde y convertir Lollapalooza en Ponchopalooza cuando después de invitar a Miranda! para hacer unos temas metió su hit “A don Ata”, con el que se hizo famosa.

Con una performance perfecta y una banda de músicos y músicas impecables, Soledad dejó en claro la autoridad y vigencia que la caracterizan. Pero mientras ella traía este repertorio de chacareras, chamamés y zambas… en la otra punta del predio estaba cantando la galesa Marina, quien entre sus canciones sumó una versión de “Hung up”. Y así fue como la gran reina del pop estuvo omnipresente en el festival, como abrazando a todas las mujeres que pisaron fuerte sobre el escenario.

Luego llegarían las estadounidenses Addison Rae y Chappel Roan, ambas estrellas de los escenarios pero también de las pantallas porque si hoy tienen millones de fans en el mundo es porque primero conquistaron las redes sociales (a tal punto que Addison se convirtió en la tiktoker con más seguidores y que Roan -después de muchos años de trabajo- logró ganar el lugar que anhelaba -entre otras cosas- gracias a los virales de las plataformas).

Hating Pop Music Doesn’t Make You Deep“, milita una remera que se hizo famosa porque, precisamente, la usó Addison y la adoptó todo su público. De hecho, hubo varias chicas que la llevaban orgullosas mientras caminaban por el gigante Hipódromo de San Isidro donde hoy, en la última jornada de Lollapalooza Argentina 2026, tocará Sabrina Carpenter, estrella indiscutida de ese pop actual que mucha gente menosprecia pero que genera las mismas pasiones que otrora The Beatles. El festival quedará en la memoria de miles porque, citando a los fabulosos cuatro, “in the end, the love you take is equal to the love you make”.

BONUS TRACK

No estaba incluida en la grilla pero había algo en el aire que lo anticipaba: Maria Becerra, de nuevo en uno de los festivales que la recibió hace tiempo cuando estaba comenzando a despegar su carrera.

La Nena de Argentina parecía ser la artista que faltaba en la grilla y Paulo Londra lo arregló invitándola a cantar en su show. El artista que, al menos en Spotify, es el segundo con más followers de todo Lollapalooza Argentina 2026 (detrás de Sabrina Carpenter, claro), incluyó en su setlist “Ramen para dos”, el feat que comparte con la quilmeña y que forma parte de Quimera (último disco de ella).

Poderosa, como pocas, Maria se lució cantando sin efectos y completó ese itinerario de wonderwomen del pop.

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Publicado el 13 marzo, 2026

Publicado el 13 marzo, 2026