La voz (y pata performática) de Erasure convirtió un martes de verano en una verdadera fiesta
✎ Hernani Natale
Que los trajes de lentejuelas no tapen el bosque. Andy Bell es un estupendo cantante y un fantástico frontman, que porta la bandera del orgullo con autoridad. Eso fue lo ratificó en el concierto del miércoles 14 de enero en el complejo C Art Media, ubicado a pocas cuadras de la estación de tren de Chacarita.
Hay que decirlo: él también derrocha simpatía y encanta a la audiencia con su irrenunciable esfuerzo para comunicarse en castellano. Andy Bell deja la piel sobre el escenario, sin que ello implique gestos demagógicos.
Con la excusa de presentar su último trabajo como solista “Ten Crowns”, la voz y pata performática de Erasure armó una celebración del synth-pop en un raid local que incluyó una actuación en la noche del martes en la localidad bonaerense de Junín.
Todos aquellos que colmaron ambos recintos en busca de los clásicos del dúo que completa Vince Clarke salieron satisfechos frente a la andanada de hits que el vocalista recreó, a la par que se las ingeniaba para mostrar su material solista sin que decaigan los ánimos.
Y, por supuesto, que no faltaron los bailes, los trajes brillosos, ni los mohines; pero, por sobre todas las cosas, Andy Bell ofreció un gran show, disfrutable de punta a punta, acompañado de una muy buena banda.
Fueron 90 minutos en los que no faltó ninguno de los memorables títulos de Erasure -salvo “Ship of Fools”- y en los que se pudieron escuchar seis cortes de la última producción del cantante, realizada en sociedad con el tecladista y productor Dave Audé.
Precisamente, el propio Audé estuvo a bordo de los teclados y las programaciones, y, más allá de ser el artífice sonoro de “Ten Crowns”, también dejó en claro cuando desfilaron los temas de Erasure que la ropa de Vince Clarke, el arquitecto musical del famoso dúo, no le queda para nada grande.
El ropaje instrumental lo completó un plantel de lujo conformado por la baterista Sarah Tomek, reconocida por su labor junto a Steven Tyler; el guitarrista Jerry Fuentes y la joven vocalista Chelsea Blankinship.
Precisamente, la raigambre estadounidense de la banda metió su cuña cuando el protagonista de la noche dejó exclusivamente a su cargo la interpretación de “When I Needed You”, con sus partes vocales repartidas entre la corista y el guitarrista, la cual fue releída desde una perspectiva country.
Blankinship además jugó con soltura el rol de la mítica Debbie Harry en “Heart´s a Liar”, la canción de “Ten Crowns” en la que participó como invitada el alma-matter de Blondie.
Pero más allá de esto, el plato fuerte de la noche lo constituyó la andanada de grandes éxitos de Erasure, en un viaje sensorial hacia fines de los ´80 que, no obstante, no olió a naftalina en ningún momento.
“Blue Savannah”, “Sometimes”, “Drama!”, “Chains of Love”, “Love to Hate You”, “Always”, “Victim of Love”, “Chorus”, “Stop!”, “Oh, l´amour” y “A Little Respect” derrocharon frescura y parecieron renovadas en tiempos en los que los viejos prejuicios existentes cuando se estrenaron parecen haber caído de manera definitiva.
La reivindicación del rol integrador de la música disco, tan resistida por las huestes rockeras en los ´70 y ´80, se puso aún más de manifiesto cuando Andy Bell ofreció una versión de “Xanadú”, el tema de la Electric Light Orchestra popularizado en nuestro país en la voz de la inolvidable Olivia Newton-John.
Bajo esas condiciones, el artista hechizó a la audiencia con su perfecta afinación, su candidez y humildad que jamás quedan diluidas frente a su reconocida estética y movimientos de gran divo.
Sus alocuciones en un esforzado castellano entre canción y canción, y su genuina emoción ante las constante muestras de afecto del público mostraron a un artista totalmente comprometido con el espectáculo.
El pulso bailable apenas tomó respiro al inicio de los bises con el tema “Thank You”, una pieza con reminiscencias devocionales. Hacía apenas unos minutos había sido el turno de “Oh, l´amour” y luego vendría “A Little Respect” como gran cierre. Es decir, una retirada de pies agotados, rostros felices y espíritus rejuvenecidos.
