La reinvención también mira hacia atrás

Bunbury vuelve a Buenos Aires con Nuevas Mutaciones, un espectáculo que cruza el folklore latinoamericano, el soul y el rock and roll para recorrer distintas etapas de su carrera

✎ Carlos Noro

Hay regresos que funcionan como una continuación y otros que permiten medir cuánto puede cambiar una misma obra con el paso del tiempo. La vuelta de Enrique Bunbury a Buenos Aires pertenece a la segunda clase: Nuevas Mutaciones retoma canciones de distintas épocas y las pone en diálogo con De un siglo anterior, su álbum más reciente. La visita encuentra al músico español en una etapa especialmente fértil, con dos discos publicados en años consecutivos y la voluntad de mantener abierto el camino en lugar de convertir su repertorio en un museo.

En septiembre de 2025, Bunbury volvió a Buenos Aires junto al Huracán Ambulante y convirtió Ferro en el escenario de un reencuentro con la banda que marcó sus primeros años solistas, una noche que quedó retratada en la crónica “El huracán volvió a soplar en Ferro”. Esta vez, el centro estará puesto en las canciones nuevas y en una formación de diez músicos que reúne integrantes del Huracán Ambulante y de Los Santos Inocentes. La diferencia no es apenas de nombres: también cambia el modo de ordenar el concierto, que busca recuperar materiales menos transitados y encontrarles otros colores.

El título de la gira describe una idea concreta. Bunbury no plantea una retrospectiva cerrada ni una lista de éxitos tocados de manera idéntica a sus versiones conocidas; propone volver sobre el cancionero y alterar sus proporciones. Según anticipó, el espectáculo tendrá un formato electroacústico y orgánico, con tres climas sucesivos: uno latino, otro cercano al soul y un tramo de rock and roll. En la banda conviven instrumentos que amplían ese mapa —violín, trombón, guitarra española, percusiones, saxo, acordeón, piano y Hammond— con la base de bajo, batería y guitarras. El arreglo, entonces, no será un marco decorativo: será parte de la lectura que el show hace de cada canción.

El punto de partida es De un siglo anterior, publicado en abril de 2026 y presentado como el segundo disco de una etapa dedicada a explorar las raíces y el folklore hispano y latinoamericano, después de Cuentas pendientes. Grabado en México con músicos latinoamericanos y colaboradores habituales, el álbum observa los cambios del presente sin quedarse en la nostalgia. Sus diez canciones se mueven entre la incertidumbre y una forma de optimismo: más interesadas en abrir preguntas que en dictar respuestas. Esa mirada también explica por qué Bunbury sigue componiendo y grabando con regularidad, incluso cuando podría apoyarse únicamente en el peso de su historia.

En ese recorrido aparecen dos guiños argentinos que adquieren un sentido especial en esta visita. Zamba para olvidar, la canción de Daniel Toro, es la única versión del álbum. Bunbury contó que la música campesina argentina lo apasiona y que sintió que la zamba completaba el viaje musical de estos dos discos. En el arcén, por su parte, se acerca al tango desde la composición propia: una tarea que describió como difícil por la exigencia musical, poética y vocal del género. No son gestos de color local puestos para la ocasión, sino parte de una exploración que atraviesa el trabajo reciente y que en Buenos Aires encontrará una escucha particularmente cercana.

Las primeras fechas de Nuevas Mutaciones ya mostraron que el repertorio puede moverse de una noche a otra. En el arranque aparecieron canciones nuevas como Creer que se puede creer y Un brindis al sol, junto a piezas solistas de diferentes períodos y algunos temas de Héroes del Silencio, entre ellos La sirena varada. También hubo lugar para canciones menos habituales. La lista porteña todavía no está definida y esa incertidumbre es coherente con la propuesta: Bunbury sabe que siempre quedará afuera algún tema esperado, pero busca que el concierto conserve espacio para la sorpresa y para canciones que rara vez encuentran lugar en los grandes repasos.

La sombra de Héroes del Silencio seguirá presente, aunque hace décadas que Bunbury trabaja para que su identidad no quede reducida a aquella banda. Mira esa historia con agradecimiento, como el punto de partida que le permitió desarrollar una carrera solista, pero ha insistido en que le interesa más el futuro que la repetición automática de los éxitos. En este show, esa convicción puede escucharse en la convivencia entre los clásicos, las canciones de distintas etapas y el material nuevo: no como compartimentos separados, sino como partes de una obra que todavía cambia de forma.

La visita también llega después de una recuperación que le devolvió la posibilidad de girar, pero con otra relación con los escenarios y con el tiempo de trabajo. Bunbury explicó que los recorridos más breves le permiten volver antes al estudio, escribir y concentrarse en la creación. Ya anticipó, además, que después de esta etapa quiere volver a enchufar la guitarra eléctrica y abrirse a otros sonidos. Por eso, el concierto del Movistar Arena tendrá algo de balance y algo de umbral: mostrará el cierre de una búsqueda centrada en las músicas de raíz y, al mismo tiempo, dejará abierta la pregunta por la próxima mutación.

Miércoles 4 de noviembre de 2026  ·  Puertas 19:00  ·  Show 21:00  ·  Movistar Arena  ·  Humboldt 450, Villa Crespo

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