Llevate los huesos dejame la carne

La previa del Festival Buena Vibra tuvo al baile tecno-pop como el escudo definitivo para el hastío general porteño

 Facundo Arroyo

A veces te llenás con la picada. Y un poco pasó eso con la previa del Festival Buena Vibra. Armaron una noche exquisita en el C Art Media y dio la impresión de que todo ya estaba bien. El fantasma de la reforma laboral estaba muy fresco en Buenos Aires y había que bailar. El pop groovero de Mi amigo Invencible, por ejemplo, dio a entender que lo único que no hay que abandonar es el estado de ánimo. Dicho más claro: no le vamos a dar el gusto de, encima, andar tristes. Buena vibra y bombo en negra para quemar todo lo malo en el centro de la pista.

Actualmente Juana Aguirre divide su set en dos momentos bien claros. El primero va entre la saturación sonora con rítmicas en Radiohead pero con la densidad de Massive Attack. Como si el fenómeno físico que generaron los de Bristol en Mandarine Park se hubiera quedado respirando adentro de las programaciones del set de Juana. Pero cuando llega el momento de decir cosas como “Tengo la ilusión de guardarte junto a mi colección de olvidos” ese mundo en tinieblas llega al mood actual de Anónimo, quizás el mejor disco de indie-pop criollo que se haya editado el año pasado. En ese marco, Juana se muestra como una revelación. Una joven dramática, de entonaciones ancestrales y movimientos modernos. Una cantante asfixiada pero clara, con una banda, un trío, que interpreta todo lo que ella necesita mientras se aleja y se acerca breve al mic. Esos espasmos teatrales concentran la potencia que tienen sus canciones. La revienta una luz naranja mientras ella se revuelve el pelo, la revienta una luz azul mientras le crecen los colmillos y le entona a la luna. Juana Aguirre es lo nuevo de estos escenario, debería gastar Anónimo en cada uno de ellos, hay que verla en vivo. 

En cuanto a los cuerpos, el baile. La rigidez actual exige la activación física de inmediato. Y en cuanto a la elección, la diversidad. Y no te quedes bailando solo en tu casa. Ante el agobio, la comunidad. Así fue el marco del Complejo de Chacarita el viernes. De principio a fin, de Juana a Varese. Los anteojos blancos de Javiera, hay algo de otra era, y las caderas de Alex, siempre es viernes en su corazón. El pop chileno que le canta, sobre todo, a la diversidad sexual, debería dar cátedra en Argentina. Todos lo intentan y casi nadie lo logra. Quizás por eso, a ellos dos, les vaya tan bien en Buenos Aires. Sus shows son de primera línea, y si están juntos, lloren-chiken-lloren.  

Se dijo mil veces: la música no necesita ser un panfleto para manifestarse en términos políticos. Por eso, a través del baile, el amor y el deseo, los shows de los chilenos fueron por demás políticos. En un momento, Javiera, toda reina sexual y sensual, se paró bien el filo del escenario y, como liberando una energía que circulaba por el lugar, dijo: “Fuerza Buenos Aires”. Nadie tuvo que explicar nada, todos entendieron. Con Anwandter se puso más peludo pero no cortó el baile. Antes él aclaró: “No se la agarren conmigo, vayan a putear a Milei”. Después cantó esa joya social titulada “Cordillera” empapada de un modo acústico, como demostrando que no sólo es un buen performer, productor, compositor sino que cantando puede estar a la altura de la cordillera y de los mejores del pop en este costado del continente americano del que tanto se estuvo hablando en estos días. Esa línea que casi es un susurro, Alex la dijo así: “Mira cómo nos sonríen, / candidatos, presidentes, uh / como engañan a la gente”. 

Llevate los huesos / dejame la carne. Eso es un verso de Juana Aguirre, también es un poco la imagen del viernes en la previa del Buena Vibra, eso es un deseo para todos nosotros en fines de semana que parecen los prólogos del apocalipsis urbano porteño, eso es una imagen que podría fundirse en el amor, es también una narrativa del deseo que puede salvarnos del hastío general, esa es una mujer escribiendo una canción, es alguien haciéndola vital, transpirándola, moviéndola; eso fue también una picada que pudo haber sido la cena principal. Llevate los huesos dejame la carne porque tampoco le vamos a regalar nuestro estado de ánimo así como así.

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