“…nunca vienen nada mal”, dice uno de los hits de Fito Paez. Y, si bien supo ser festival de tres y hasta cuatro días, desde hace un tiempo Cosquín Rock se convirtió en el mejor fin de semana del año
✎ Cecy Díaz
Josefina tiene veinticortos y viajó desde Jujuy. Se hospedó a unas pocas cuadras del aeródromo de Punilla, en una casa de familia que -tal como pasa con la mayoría de quienes viven en “la capital del rock”- aprovecha el fin de semana del festival para laburar. Ella fue con una amiga y aunque hay varias bandas que podrían ir a conocer…. irán a ver las bandas de las cuales son fan: Airbag, Ciro y Los Persas, Las Pastillas del Abuelo.
Otra chica, también sub30, hace fila en la puerta del domingo para entrar. Será una de las primeras en lo que sería la segunda jornada de festival. Fue con su novio. Llegaron desde Tucumán. Y, a juzgar por su remera erbakera, pensamos que iría a ver a los hermanos Sardelli. Su respuesta nos sorprendió (o quizás no tanto) “los amo pero los vi muchas veces porque siempre van a Tucumán. Hoy vengo por Morat. Soy Morat Lover”. Y sí, es una de las bandas internacionales que forman parte de este lineup 2026 y que tiene un sonido que enamora a cualquier fan de Airbag. ¿Por qué no ver a ambos proyectos? Simple: se superponía en horarios y hubo que elegir.
Lo que también se pisó un poco en horarios fue el inicio del show de Trueno con el final de Airbag y, aunque los separaban unos 900 metros…, en la previa del rapero se tarareó “Sale el sol” de los tres hermanos que lograron un sonido propio tras mezclar el hard rock con el glam en un código bien argento.
El POV de la gente era ese: querer estar en varios lados a la vez pero asumiendo que no podrían con todo. Algunos grupos se acompañaban en ciertos shows pero se dividían para otros y ponían como punto de encuentro los lugares del predio donde diferentes marcas habían armado sus “activaciones” (unos stands con elaboración, interacción, juegos y recompensas). Sin duda, la más llamativa de todas fue la de Red Bull, que a un año de levantar la tirolesa esta vez optó por sillas voladoras que permitían ver desde bien alto todo el campo y las montañas.
Dos amigas, que estaban también haciendo fila para entrar súper puntual al domingo, dijeron que no se querían perder nada, que siempre dicen presente en el festival y que llegaron para un show de las 14.15hs en La Casita del Blues, ese escenario que José Palazzo, dueño de En Vivo Producciones y creador del festival, dice ser su corazón, su tesoro más preciado. Allí, se palpita mucho under y acompañan sets de artistas que suelen subirse a los escenarios “centrales”, como este año fue el caso de Wayra Iglesias.
Y si de escenarios hablamos, debemos contar que el debut del escenario Sorpresa fue un verdadero éxito. No sólo estuvo Ale Kurz (El Bordo) como director artístico de una banda que hizo temas de fogón sino que también contó con la murga Agarrate Catalina y León Gieco, un león que rugió también en otros escenarios como el de Trueno (para regalarnos un enganchado de “Cinco siglos igual” y “Tierra Zanta”).
Familias enteras se unieron en un ritual de verano que parece ser tan obligado como festejar navidad a fin de año. Y en años difíciles para cualquier hogar de clase trabajadora, cubrir viaje, hospedaje, comidas y -por supuesto- las entradas implica un esfuerzo que puede ser el de varios meses. Un esfuerzo que, en realidad, también lo hace (aunque de otra forma, claro) las propias bandas que tocan ahí. Meses y meses de trabajo para ir como público, pero también para ir como artista. Y todo se quema en dos días. Dos días en la vida que son los más felices. Y no vienen nada mal. Después de todo… la propia génesis de Cosquín Rock fue en tiempos de 2001 y, además, si hay algo que caracteriza al rock es ser contracultura y resistencia.
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