Ella misma plantea que su disco no llega en búsqueda de respuestas fáciles o rápidas sobre temas que están vinculados al poder de la fe
Mientras Rosalía se viste de monja para dar un mensaje revolucionario desde el mismísimo mainstream que supo ganarse a fuerza de talento, artistas argentinas como Fransia también reflexionan sobre algo que, evidentemente, es un interés generacional y del momento en el que vivimos: ¿hay algo más allá de lo material y cotidiano que nos guía, ordena, acompaña y protege? ¿Cómo manejamos nuestros amores, salud mental y fuerza interior?
Uno de los lanzamientos de la semana se llama “Fuentes secretas” y es el cuarto disco de un proyecto del pop independiente de nuestro país. ¿Y cómo suena? Increíblemente profundo y bailable a la vez.
La artista nos comparte una obra íntima y arriesgada que se atreve a mirar hacia adentro para encontrar sentido en medio de la locura. No es sólo un conjunto de canciones, sino un viaje de autodescubrimiento donde la vulnerabilidad se convierte en motor creativo y la fe se revela como una fuerza interior.
“Para mí eso es lo más grandioso de la fe: que no se trata de algo que está ahí afuera, en lo que hay que creer o rezar. La fe te lleva a conectar con un poder que se encuentra dentro tuyo. No hay que tomárselo literal sino verlo más allá y saber utilizarlo a nuestro favor. Por eso dicen que Dios se encuentra dentro tuyo. Porque dentro tuyo están las respuestas, las fuentes secretas, la inspiración y las ganas de vivir”, plantea Fransia.
En esa línea, la artista profundiza en que “las fuentes secretas son el lugar de donde surge este disco. Secretas porque a través de él me confieso”. Se trata de un espacio simbólico donde lo místico y lo cotidiano se tocan. Cada canción es una llave: una forma de entrar en contacto con lo invisible, con lo que todavía no tiene nombre.
La obra no pretende escapar del cuerpo ni prometer una trascendencia distante: se trata de aceptar la biología y el desorden mental, y desde ahí buscar un camino posible. Ponerle música a lo que duele y transformarlo.
“Las personas deben colocar a la paz mental como una de sus mayores metas. El castigo de toda mente desordenada es su propio desorden”, sentencia la artista que edita su material desde Queruza, un sello boutique que no pertenece a ninguna major y hace su camino indie.