El brasileño llega con un espectáculo que no es sólo un recital sino una celebración diferente
Gilberto Gil llega a Buenos Aires con TEMPO REI, un espectáculo profundamente emotivo que invita a detenerse, mirar hacia atrás y celebrar el presente compartido. La cita es el 11 de marzo en el Movistar Arena y las entradas están a la venta por la web del venue.
¿Y por qué es imperdible? Porque no se trata de un simple show sino un ritual colectivo, una despedida amorosa y una celebración del tiempo vivido, del tiempo que transforma y del tiempo que, por una noche, se vuelve eterno junto a su público.
De la religión a la física, pasando por la filosofía y la literatura, innumerables veces se intentó definir el concepto de tiempo. Cuando Gilberto Gil compuso Tempo Rei en 1984, respondió al tema Oração ao Tempo de Caetano Veloso. Mientras la canción de su coterráneo bahiano sugería que tanto el tiempo como quien lo creó se desvanecerían, la letra de Gil expresaba un sutil deseo de permanencia y transformación. No es casual, entonces, que Gilberto Gil haya elegido TEMPO REI como título de su gira final.
Gilberto Gil venía madurando la idea de no hacer más giras desde hace un tiempo. Considera natural esa reflexión y su decisión apunta a reducir la intensidad de su agenda, en un cambio de perspectiva que lo conecta cada vez más con la espiritualidad. La gira TEMPO REI será una celebración de su inmenso legado musical, una banda sonora profundamente enraizada en la cultura brasileña y presente en el ADN de todo un país.
Su recorrido musical comenzó con el acordeón (inspirado en Luiz Gonzaga) en los años 50. Poco a poco su sonido fue tomando forma con influencias como João Gilberto, la bossa nova y Dorival Caymmi, hasta que encontró en la guitarra el instrumento que hasta hoy sostiene las armonías únicas de su obra. A lo largo de las décadas, la discografía de Gil construyó una unidad rara y preciosa: canciones que retratan al Brasil, moldeadas por formas rítmicas y melódicas profundamente personales.
