La imaginación al poder

Marilina Bertoldi ¿despidió? su etapa “Para Quien Trabajas Vol. I” con dos Complejo C Art Media repletos

✎ Sofi Dalponte Roibás

Las entradas del show de Marilina Bertoldi en el C Art Media podrían haberse sacado tranquilamente en Alternativa Teatral. Sin asientos y con mucho pogo. Sin la certeza de encontrarse con ficción, pero sí con una artista capaz de tirar todas sus cartas para honrar el show, el espectáculo, el deseo de dejar boquiabierta a la gente. En contraposición al poderío de las pantallas, inventa a pensar o imaginar a través de lo teatral. El afán por la fantasía con la misma potencia con la que denuncia la desesperación o el dolor que puede significar existir.

Desde las luces hasta las uñas, todo estuvo al servicio de la ilusión, de invitar a que el público complete de forma activa ese imaginario que Marilina Bertoldi propone: sombras gigantes y monstruosas, brillos, trajes, maquillaje, pelucas de todo tipo. ¿A quién evoca esta vez? ¿En quién se inspiró? ¿Qué personajes hará por dos noches? Cuando se saca su capa roja, la luz principal la ilumina y el estallido del público es total. De vuelta empieza el juego de adivinar quién es Marilina con su drag. Lo cierto es que con Marilina nunca se sabe. Y no siempre hay una referencia obvia, es simplemente una expresión más de género y de búsqueda de la diversión. Entre tanta desesperación o dolor que puede significar existir.

Existir siendo mujer en una Argentina donde se comete un femicidio cada 36 horas a manos de un varón, existir siendo una mujer lesbiana en una Argentina donde ocurrió el triple lesbicidio en 2025, cuando se creía que habíamos alcanzado algunos consensos como simplemente no apoyar o no buscar la eliminación de alguien por su orientación sexual o su género. Cuando se habían alcanzado algunas políticas de género que, aunque siempre insuficientes y factibles de mejorar, perseguían cierta búsqueda de igualdad o bienestar de las minorías.

Pero no. Mejor no hablar de ciertas cosas, dirían algunos.

Marilina Bertoldi prefiere alzar la voz: en la noche del 30 de mayo, le dedicó el show a Agostina Vera, la adolescente asesinada en Córdoba.


“Me gusta la falta de seriedad de las cosas”

En la interesantísima charla con Nico Madoery previo a sus shows en Villa Crespo defendió la búsqueda de “tonteras”. Además de encontrar a una Marilina más que lúcida y despotricando contra el uso misógino y pedófilo de la Inteligencia Artificial, cuenta cómo intenta divertirse con todo, en definitiva, de la búsqueda por la no-solemnidad y de relacionarse lúdicamente con lo que la rodea y proyecta.

Entre las secciones del show, marcadas por sus trajes y pelucas, hubo una novedad: abrazar la espera con una luz cenital sobre el micrófono pero con la artista ausente. De repente, una voz con mucho reverb (casi eco), invitando a la relajación, a una meditación. De repente, el ambiente se vuelve medio onírico. “Las malas vibras quedan afuera”, después de contar que todo es horrible, que está un poco estresada porque ahora mismo se está cambiando la peluca.

Y las risas como respuesta, que estuvieron presentes a lo largo de todo el show porque ya hay una complicidad construida entre la performer y el público. De vuelta a la ilusión, juguemos a que estamos escuchando una meditación guiada, a que solo con manifestar va a estar todo bien y podemos cambiar la realidad. Juguemos a reírnos de las personas que creen eso.

Así y todo, su etapa full performer no opacó a la música que sumó dos nuevos covers a su setlist (que repasa su último disco y clásicos de los anteriores): “Quieren rock” de Intoxicados, y “Amores como el nuestro” de Los Charros, esta última en versión rock, o mejor dicho, versión “Para Quien Trabajas Vol I.”.

El público también tuvo su propia lista de temas: se cantó “Que vivan las lesbianas”, “Milei, basura, vos sos la dictadura” y “El que no salta votó a Milei”, a modo de manifiesto para generar un consenso: acá, los discursos de odio tienen un límite y no se toleran.

Como si ambas partes estuvieran sincronizadas, el público cantó “el rock es de las pibas”, como rescatado de aquel 2019 donde se discutía por la Ley de Cupo Femenino en Festivales de Música o cuando la propia Marilina ganó el Gardel de Oro. Como aferrándose a épocas mejores. Lo siguiente para la artista fue tocar “¿O no?” el clímax que a veces parece pelear con “El Gordo”, uno de sus temas más provocativos, de donde salió su frase: “Estaba enojada y ahora estoy preparada, ¿o no?”, que caló perfecto en la cuarta ola feminista y, ciertamente, nunca dejó de hacerlo.

Marilina propuso en sus dos shows, como lo viene haciendo, formas de vivir la realidad, de decirle “jaque mate” a la desesperación aunque sea por unas horas. No como negación y distracción de lo que pasa, no de creer que está todo bien, sino como una forma de cantar y bailar con rabia o dolor. Y en el medio, algo de disfrute.

“El fin de una etapa”, mencionó su estilista, refiriéndose a los conceptos y looks detrás de sus shows, ¿se termina una etapa musical también? Como cuando aparece dragueada, con Marilina nunca se sabe.

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Publicado el 13 junio, 2026

Publicado el 13 junio, 2026