“y hoy será la última vez / no sé”. Massacre, Seguro es por mi culpa.
✎ Gonzalo Penas
“Bienvenidos. Somos Massacre Palestina. Rock anticrisis”, saludó Wallas después de que sonara la primera canción del último show de Massacre en La Trastienda.
Vestido con camisa escocesa, remera de Wham! y el dibujo de un casquete, el cantante presentaba a la banda y se plantaba para dar el tercer shows que dio la banda durante agosto en ese mítico teatro porteño ubicado en Balcarce 460.
Massacre y La Trastienda fueron un maridaje muy particular. Para sus fans, fue una especie de segunda casa donde uno podía volver a encontrarse por unas horas con Massacre Palestina, esa banda icónica de skate hardcore punk desde fines de los 80, desplegando su repertorio más “old school”. Para despedir cada año -no había fin de año sin el show en diciembre de Massacre en La Trastienda-, para celebrar San Valentín o para hacer una serie de shows temáticos para íntimos e históricos, la banda estuvo tocando 20 años ininterrumpidos en este lugar del barrio de San Telmo. Para que se entienda: cuando se abrió todo después de las cuarentenas en la pandemia, hicieron 10 shows allí en 2022. Eso demuestra la unión entre la banda, el público y el lugar.
De aquella primera vez, en mayo de 2005, no recuerdo en cuál de las tres fechas estuve. Sí recuerdo que desde hacía meses todo se había vuelto muy difícil para la escena under (y no tan under) por la masacre de Cromañon. Cerrado Cemento, y clausurados la mayoría de locales donde las bandas solían tocar, para ciertos grupos que ya venían con algunos años de recorrido, La Trastienda fue uno de esos reductos donde pudimos volver a encontrarnos con muchas bandas. Allí tocaron durante ese 2005: Bulldog, Catupecu Machu, Luis Alberto Spinetta y hasta Divididos hizo una larga serie de shows. Massacre aterrizó en mayo y ya nada fue igual para la banda, que encontró allí un espacio para volver a los viejos hits, a la dorada época de Massacre Palestina. De aquel show del 2005 recuerdo que estaban haciendo la lista que luego sería la del primer disco en vivo de la banda (Diferentes Maneras, grabado en vivo en lo que era El Teatro y publicado ese año). Para quienes empezamos a verlos en vivo en la época de 12 nuevas patologías, esos shows en La Trastienda eran los recitales donde podíamos encontrar los temas de la épocas más viejas mezclados con los del último disco. Y así fue, casi como una sana costumbre, durante 20 años hasta el viernes pasado. Hay varios que tengo muy presentes. Para escribir solo tres: uno bien old school una noche muy calurosa de verano de 2008, en pleno auge por la gira de El Mamut; uno en diciembre de 2017 cuando cerraron la gira por los 30 años de la banda y uno de diciembre de 2019, uno de los últimos shows antes de las cuarentenas.
De arranque, este viernes el clima fue de despedida. Si bien la fecha coincidía con una celebración (no todas las bandas pueden celebrar 20 años de matrimonio con un lugar), los carteles colgados con varios flyers históricos en el pasillo de entrada llenaron de nostalgia a más de uno. Muchos de esos flyers, hoy son de colección para algunos fans de la banda (de alguna manera completan los que tenían de años anteriores en Cemento o El Teatro). La noche la abrió Fantasmagoria, la banda de Gori (Fun People, Ratones, Bombas de Amor), con la reciente incorporación de Lulo Esain (Valle de Muñecas, Acorazado Potemkin, Motorama) en batería. Hicieron un set contundente, con varios de los singles que lanzaron durante los últimos años más algunos clásicos de la banda, para un público que había entrado temprano para verlos. La Trastienda ya estaba prácticamente llena -en una fecha sold out– poco después de la apertura de puertas.
Massacre arrancó el show con canciones que suelen cerrar sus listas: a “Mi mami no lo hará” le siguieron “Plan B”, “La respuesta es fácil”, “Nuevo Día” y “Papel Floreado”. “Un skate rock clásico”, gritó Wallas al terminar este tema que forma parte del histórico primer EP de la banda. Delirio total en San Telmo. El público no dejaba de hacer pogo, mosh y slam. Massacre en La Trastienda también fue eso: el lugar donde la banda y el público vuelven a estar casi al mismo nivel, sin jerarquías, sin vallas, donde chicos y chicas se suben y se tiran durante casi todo el show. “Te arrepiento”, “Tres paredes”, “Te leo al revés”, “Querida Eugenia”, todos hits de la vieja escuela juntos en la primera media hora de recital. Llovía birra, algunos DNI quedaban en el escenario y eran devueltos al finalizar la canción. “¿David Bowie o David Guetta? ¿David Gilmour o David Guetta? ¿Sid Vicious o Sid Barrett?”, le preguntaba Wallas al público en sus clásicas encuestas durante el vivo. Skate rock clásico, como había dicho minutos antes.
Hubo canciones más nuevas, de los últimos discos, como “Ella va”, “La octava maravilla” y “Tanto amor”. También algunos temas de culto (“A Jerry García”, “Cuasidelictual”, “Sembrar, sembrar”) y patologías (“Seguro es por mi culpa” y “Sofía, la super vedette”). ¿Puede ser que haya sido uno de los mejores shows de la banda en La Trastienda? Seguramente. Si era una despedida tenía que ser a lo grande. El final también fue de antología: un hardcore punk histórico como “Violence”, el cover de “Paranoid” de Sabbath para homenajear a Ozzy y el clásico “Diferentes Maneras”, que el público siguió coreando hasta la esquina de Balcarce y Belgrano, varios minutos después de haber finalizado el recital.
Hay un texto de Haroldo Conti, escritor y periodista argentino desaparecido durante la última dictadura cívico-militar, llamado “Los Caminos”, en el que al comienzo, antes de escribir sobre el recuerdo de amigos que están lejos, cita una parte de la canción “Restless Farewell” de Bob Dylan: “Y aunque la línea está cortada / señalando el fin / yo solo digo adiós hasta que nos veamos de nuevo”. Tal vez el de este viernes haya sido el último show de Massacre en La Trastienda. Tal vez ese camino, ese puente que nos llevaba al momento más skater de la banda, hoy se haya cortado y sea el fin de una era de recitales inolvidables. Pero no caben dudas de que habrá otros lugares para llevar a cabo este estilo de shows. La banda ya los encontrará y revisitará sus hits skaters vieja escuela. Allí iremos, nos subiremos y nos tiraremos del escenario, mosheando entre el público, y nos veremos otra vez en el mundo de los conflictuaditos.