Thundercat tocó en Buenos Aires por segunda vez y reventó de frenetismo progresivo al C Art Media.
✎ Facundo Arroyo
900 caracteres de sensaciones: “Es como si no se aguantaran lo que proponen al principio de cada tema”, dijo Tiki Cantero entre el público. Uno lleno de artistas y gente afín al circuito musical. Lo que estaba pensando el mejor percusionista del país es eso que hace Thundercat cuando rompe el free, o el retro-rock, o las referencias a Weather report: volver todo el tiempo al frenetismo de Justin Brown, dueño de la base de cualquier idea que Stephen Lee Bruner (y su bajo de mil cuerdas) esté buscando dentro de sus tracks más reconocidos. Durante la semana, Thundercat le había dicho en una nota a Yumber Vera Rojas que lo que lo inspira a crear música son cosas tan simples como caminar. Eso, mezclado a la cosmovisión de George Clinton y la sensación frenética de los videos juegos dan como resultado la sensación que hoy todos los que fuimos tenemos en el cuerpo. Hoy no es lunes, hoy no es de día.
900 caracteres de apreciación: No todo es color naranja en el mundo del músico y compositor de Los Ángeles. De hecho, antes de arrancar el show tiraron una pista donde se escuchaba el canto de Mac Miller. Ok. Todo músico histriónico que parte desde la experimentación del jazz puede querer descansar en orillas con poca agua. Y eso es lo que le pasa al show de Thundercat cuando se zarpa con el progresivo o cuando se pone a cantar baladas medias inconducentes. Lo inconducente está, principalmente, en el rol que asume como cantante. Cuando interpreta sin estar haciendo malabares con los dedos, Thundercat está en el recreo de su mundo. Se pone raro, como encendido. Ahí es cuando una chica se pone a ver videos de tortas de cumpleaños por Tik Tok y cuando el pibe revuelve los bolsillos para encontrar la tuca que se le desarmó entre el tufo y las columnas del lugar. Y aún así, la mirada de Lee Bruner: Tus ojos, con un eléctrico ardor.
El yin y el yang de Thundercat dan como resultado una experiencia arrolladora. Te despide a la cama sin pizza. Hay crisis dice alguien viendo los bares vacíos, hay amor dice Thundercat desde la habitación de un hotel mientras mira el Río de La Plata y muerde el tallo de una rosa.