En octubre, Die Toten Hosen volverá al país para despedirse de su público argentino con tres últimos conciertos
Una invitación improbable
El 11 de septiembre de 1992, Die Toten Hosen llegó por primera vez a la Argentina sin saber qué iba a encontrar. La invitación había nacido lejos de cualquier plan de gira: Michael Reichel, un fan alemán que se había instalado en Buenos Aires por trabajo, empezó a relacionarse con la escena punk local y propuso traer a la banda. El grupo aceptó con una condición sencilla: si aparecían los pasajes, viajaría. Reichel los consiguió. La noche del debut, en la discoteca Halley de la avenida Corrientes, tocaron Gatos Sucios y Pilsen —la banda que acababa de formar Pil Trafa tras la disolución de Los Violadores— antes del cierre de los alemanes, que subieron al escenario de madrugada.
La primera impresión fue mutua. Los músicos llegaron temprano y encontraron el lugar casi vacío; horas después, cuando empezó el show, el salón estaba lleno y el público conocía sus canciones, aunque estuvieran cantadas en alemán. Campino recordó que salir a tocar ante esa multitud, tan lejos de Düsseldorf, fue como entrar en el paraíso del rock. Para una banda que todavía no tenía en el país la popularidad que alcanzaría después, aquel recibimiento convirtió una visita inesperada en el comienzo de una relación.
De River a los escenarios del interior
El salto decisivo llegó en marzo de 1996. Die Toten Hosen regresó para participar del concierto de despedida de Ramones en River Plate, junto a Iggy Pop, ante decenas de miles de personas. La banda alemana abrió para el ícono neoyorquino antes de que Ramones cerrara la jornada; Campino, con sus saltos y acrobacias, dejó una imagen difícil de olvidar. Pero los Hosen no quisieron que ese escenario multitudinario fuera su único encuentro con el público: al día siguiente organizaron un recital en el club Dr. Jekyll, en Belgrano, anunciado con volantes repartidos la noche anterior. Allí apareció Iggy Pop, que se sumó a tocar Wild Thing. La escena resume bien el vínculo que empezaba a formarse: grandes acontecimientos, sí, pero también la búsqueda de volver a encontrarse de cerca.
Argentina pronto dejó de ser una escala porteña. En 1997, durante una visita que incluyó Rosario, Campino empezó a escribir en Buenos Aires Pushed Again — versión en vivo en Argentina, una canción que terminaría convertida en uno de los clásicos de la banda. Los Hosen recuerdan que la terminaron y la tocaron por primera vez aquí; para Campino, quedó asociada para siempre con la ciudad. Años más tarde, la banda volvería sobre esa conexión desde otro lugar: en 2002, cuando la crisis económica hacía muy difícil que artistas internacionales tocaran en el país, dio dos conciertos en Buenos Aires con entradas de precio accesible. En uno de ellos, David Balbina, de Argies, cantó Venceremos, la versión en castellano de Wir werden siegen, a pedido de los propios Hosen.
La intimidad también fue parte de la historia. En 2003, después de llenar el Luna Park y compartir escenario con Los Violadores, Campino y el guitarrista Breiti se sumaron a un show sorpresa de la banda de Pil Trafa en The Roxy. Ese mismo año, los Hosen tocaron en el living de la casa de un fan en Martínez. No era una anécdota aislada: la cercanía con el público y con las bandas locales se volvió una marca de sus visitas. Con el tiempo, el ida y vuelta atravesó fronteras; músicos argentinos abrieron sus conciertos en Alemania y bandas alemanas amigas llegaron al país junto a ellos.
Una historia escrita en canciones
En 2009, esa relación tuvo una traducción discográfica concreta. Die Toten Hosen preparó para el mercado argentino La hermandad (En el principio fue el ruido), un álbum que reunió canciones de trabajos recientes y sumó su versión de Uno, dos, ultraviolento — videoclip oficial, de Los Violadores. Campino viajó a Buenos Aires para grabar las voces y convocó a fans argentinos para participar en los coros. La elección no era solamente un homenaje: la canción, explicó la banda, pertenecía a quienes la habían convertido en un himno. Para entonces, Argentina ya era mucho más que un lugar donde los Hosen encontraban un público entusiasta; era una escena con la que habían construido una historia común.
La muerte de Pil Trafa, en 2021, añadió una dimensión de duelo a esa historia. Durante los conciertos de 2022, cuando se cumplieron treinta años de la primera visita, Die Toten Hosen lo homenajeó e incluyó canciones ligadas a Los Violadores y Pilsen. En 2024, parte de aquellas noches en Buenos Aires y Tandil quedó reunida en Fiesta y Ruido: Die Toten Hosen live in Argentinien. El álbum sumó clásicos del grupo y versiones de Uno, dos, ultraviolento — en vivo en Argentina, Represión y Viva la Revolution — en vivo en Argentina, esta última como despedida de Pil sobre un escenario. También registró Ya no sos igual, de 2 Minutos, interpretada junto a Mosca; la colaboración con Trueno quedó además en su videoclip oficial. El disco funciona como memoria sonora de una relación hecha tanto de canciones propias como de símbolos compartidos.
El último capítulo argentino
Ahora la historia llega a su capítulo final en Argentina. Die Toten Hosen anunció tres últimos conciertos para octubre de 2026, con bandas invitadas locales y alemanas. La gira se llama Fútbol, asado, vino y adiós amigos y recorrerá el interior antes de cerrar en Buenos Aires.
La banda habla de una despedida argentina y de una relación que excede lo musical; su mensaje recuerda los clubes pequeños, los recitales multitudinarios, los viajes por el país y las amistades construidas durante más de tres décadas. No es un cierre nacido de la falta de recuerdos, sino de su acumulación: una manera de volver a esos lugares por última vez y despedirse junto a quienes hicieron posible que aquella primera noche de 1992 no quedara en una visita exótica, sino que se transformara en una historia de amor de ida y vuelta.
Fechas de despedida
- Lunes 5 de octubre — Club Unión y Progreso, Tandil. Invitados: Katarro Vandaliko y Feine Sahne Fischfilet.
- Miércoles 7 de octubre — Bioceres Arena, Rosario. Invitados: Zona 84 y Feine Sahne Fischfilet. Entradas agotadas.
- Sábado 10 de octubre — Movistar Arena, Buenos Aires. Invitados: Cadena Perpetua y Feine Sahne Fischfilet.