No tienen trends en TikTok. No están, tampoco, encabezando festivales internacionales. Pero suenan y mantienen vivo un pulso de la tierra que no deberíamos perder
Hay sonidos que vienen del rumor de las lagunas, del monte, de los pájaros, del río y de las voces que atraviesan generaciones. Hay músicas que permanecen dormidas bajo la superficie de una ciudad hasta que, una vez al año, algo las convoca. Porque antes de que una canción llegue al escenario, primero sucede algo más profundo.
Sucede en el agua. Sucede en el monte. Sucede en quienes todavía creen que la música puede reunir a una comunidad alrededor de un mismo latido. Este 22 de agosto, cuando San Bicho vuelva a despertar, Resistencia volverá a escuchar ese llamado.
El Parque 2 de Febrero será el lugar de encuentro para este ritual comunitario. Por los dos escenarios pasarán unos cuarenta artistas del Chaco junto a invitados de distintas provincias argentinas y países limítrofes. En el predio habrá instalaciones artísticas y propuestas gastronómicas, para que el público pueda celebrar este ritual contemporáneo, reencontrándose con la propia sonoridad y las conexiones musicales con el resto de la región.
En el Escenario Isla, con capacidad para 500 personas, y el Escenario Laguna, pensado para recibir a 4.000 espectadores, convivirán la música ancestral de los pueblos originarios, la canción, el rock, los géneros urbanos, el folklore, el pop y la cumbia, en un recorrido que pone en diálogo las expresiones tradicionales con las búsquedas más experimentales de la escena regional y latinoamericana.
En esta cuarta edición, el gran protagonista vuelve a emerger desde las lagunas que abrazan la ciudad. San Bicho, espíritu protector del festival, guardián de las aguas y de la imaginación subtropical, regresa para conducir un viaje hacia el corazón de nuestra identidad musical. Con su cabeza de jaguar y su presencia fantástica, este ser nacido del imaginario chaqueño se ha convertido en el emblema de un universo donde lo ancestral dialoga con lo contemporáneo.
Su aparición es una forma de narrar el territorio. Habita el río, el monte, las lagunas y también la memoria colectiva. Convoca a escuchar aquello que muchas veces permanece oculto: la tonada propia, el pulso del paisaje, la mezcla de culturas que hace única a esta región. Bajo su protección, el festival propone despertar una música que ya existe dentro de cada persona, esa que conecta con los mitos, las creencias y la potencia creadora de una comunidad. Esto También Está Sonando, es parte del ritual comunitario que renace cada año.
