Viva Elástico tocó en Niceto Club y, como era una noche especial, no quisimos perdérnosla.
✎ Pablo Díaz Marenghi
Sábado a la noche, otra vez. Pero esta vez no hay música fondo en la tevé, como cantaba Rodrigo Martin de Juana la Loca a comienzos de los dos mil. Esta vez es el preludio de la música en vivo que se corporiza tras los muros de Niceto Club. Es la presentación oficial de Instantáneo, quinto disco de la banda oriunda de Longchamps Viva Elástico. Hay un hilo conductor entre ambas bandas: el conurbano sur y un prisma alternativo, moderno y pop.
Pero no cualquier pop. Uno sónico, sinestésico y salvaje. Uno que está en el sello Pop Art pero que antes estuvo en Triple RRR Records. Uno que creció al calor de las esquirlas de la tragedia de Cromañón. Uno que se disfrazó de indie para confundir a las masas y cosechó un público fiel que consagrará una vez más estas nuevas canciones. Un triunfo más allá de cualquier prejuicio en menos de veintiocho minutos.
“Si no te llamo es porque necesito sentirme popular, ok llamame vos”, cantaba Alejandro Schuster en “Complejo adolescente”. En aquel primer track del primer disco de su banda, se presentaba en sociedad y sintetizaba toda una declaración de principios: irreverencia, seducción y cultura rock. Ale se consolidó como frontman y compositor en una dinastía que lo une a Federico Moura, Gustavo Cerati y Francisco Bochatón. En sus canciones hay elegancia plasmada en una propuesta sonora que disco a disco fue mutando.
Ganaron capas electrónicas e instrumentales. Incluso sumaron pinceladas de hip hop. Estos nuevos temas maridan muy bien con los clásicos de los primeros discos más cancioneros. Las visuales mutan y complejizan aún más la puesta en escena. Los asistentes poguean de cara a la banda rindiéndole tributo. Mientras suena “El Dato” levantan latas de birra cuasi como cetros en un ritual chamánico.
Los delirios y las emociones de Ale Schuster están presentes, ajenos a cualquier prejuicio. Mientras dos viejos amigos se reencuentran y charlan de la vida, Mateo Zabala, ex guitarrista de la banda, observa atento. Más atrás, Bernardo Diman Menéndez, alma mater del sello Triple RRR, también dice presente. Lo viejo y lo nuevo convergen como en una cinta de moebius.
Para muchos, sus primeras canciones ya son himnos. Lo viejo funciona. Las nuevas los consolidan como una propuesta musical que no tiene nada que envidiarle a las bandas pop del momento ungidas por el star system. Sus composiciones están allí exhibidas en plataformas o auráticas, en carne viva, dispuestas a materializarse en próximos shows. “Si la noche nos acompaña / Venceremos en un minuto”, canta Schuster en “Metalero” y los gritos del público ratifican la victoria.